2009/11/28

#7 Ayuda a crecer y crecerás

«Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes»
Charles Dickens

Ayer descubrí que Dickens llegó a pensar eso, sin embargo desconozco si llevó a cabo tal «grandeza». Soy optimista y quiero pensar que sí. Muchos al leer esas frases ratifican su pensamiento; lástima que lo acaben olvidando cuatro segundos después. Posiblemente sean del primer grupo, pero eso no quita que sean “buenas” personas, ni mucho menos. Claro que, a la manera de entenderlo de nuestra sociedad.

Personalmente, creo que llevo unos tres años trabajando en ello sobre mí mismo. En lo segundo, claro. Y cada año que pasa se produce de manera más natural, tanto que actualmente me parece que ya no hay marcha atrás. Por supuesto, esto conlleva unas ventajas y unos inconvenientes. Las ventajas: todas. Si bien existe un placer en el vanaglorio propio ―que ciertamente lo hay―, con ayudar a otra persona sin ninguna razón aparente, simplemente por el hecho de intentar mejorar al otro, se obtiene una satisfacción infinitamente superior a la primera, y ya no sólo en cantidad, sino más bien en sutileza: ésta se encuentra en un plano totalmente humano y genuino que nada tiene que ver con la vanidad que aquélla lleva implícita. Además, ese sosiego que se obtiene al saber que actúas bien es muy duradero, muchísimo, a diferencia que con la otra actitud, que apenas dura unos instantes y cada vez necesitas más y en mayor cantidad.

Sin embargo existen algunos inconvenientes. Hoy día actuar así es más bien extraño y chocante, es más, según con qué persona trates no obtendrás gratitud alguna e incluso puede que intenten tomarte el pelo confiados de tu gran amabilidad. Pero eso lo sabes desde el primer momento; no existe margen de ser engañado: los engañados son ellos. Es curioso a veces ver como hay personas que desconfían absolutamente de esta actitud que debería ser normal, tanto es así, que optan por rechazarlas por tratarse de algo demasiado “singular”. Otro hecho que se produce es que por lo normal no existe una reciprocidad, aunque tampoco debería esperarse. Por mucho que intentes apoyar a alguien, éste nunca te devolverá equitativamente lo mismo. Pero no hay que preocuparse: si uno ya actúa de esta forma, no debe pensar en si le será devuelto o no tal ayuda o interés.

Y me pregunto por qué hay tan poca gente que actúe con humanidad. Supongo que por la sociedad, que todo lo rige. Parece ser que cuando dejas de “enriquecerte” en cualquiera de sus sentidos, estás desaprovechando el tiempo, y si encima ayudas a otra persona, además, parece que estés alimentando a un potencial “enemigo” o “rival”. Grave problema. La mayoría tiene una idea corrupta sobre el significado progresar o aprovechar el tiempo.

Bueno, tampoco quiero hablar demasiado sobre el tema. Hay poco que hablar y mucho que hacer. Quizá escriba hoy sobre ello no sólo por sorprenderme con las palabras del escritor inglés, sino porque esta semana, a mi parecer, he creído hacer dos grandes acciones hacia ciertas personas. De esas que no esperas que NADIE las haga contigo y que, además, te cambian la vida para bien, sin importar el esfuerzo que me haya llegado a costar o no. Y no espero nada a cambio, ni mucho menos. Pero si al menos que intenten valorarlo de alguna manera. No puedes esperar que los demás se interesen por ti, pero tampoco tengo ganas de tener a mi alrededor a gente que ni siquiera sepa agradecer e intente determinar el valor de las cosas. No exijo tanto.

2009/11/12

#6 El japonés y yo

Con el tiempo que ha pasado desde que empecé a estudiar japonés hasta hoy muchos ya adquieren un nivel de madureza de la lengua infinitamente superior al mío. Y no ha sido por falta de ilusión, motivación y esfuerzo ―en tales caso obtendría medalla―, sino que parece que alguien esté empecinado en que no progrese. En 2005, primer año en la EOIBD; en 2006, primer año en Traducción, en 2007, segundo año; en 2008, estube las veinticuatro horas del día trabajando; hoy, primer año del GEAO, que ni eso, porque no necesitamos ni ir a clase. Sin embargo, muchos ya se habrían desanimado y ven en todo ello una pérdida de tiempo; yo trato de que así no sea, porque no lo ha sido.

Siempre he querido pensar que el estudiar una lengua, aparte de lo maravilloso que es saber comunicarte en un idioma totalmente distinto al tuyo y el amar esa misma lengua tal y como es, lo que realmente importa es todo lo que no forma parte de ella, pero que sólo se puede llegar a conocer a través de su estudio. Ya incluso antes de que empezara mi primera clase de japonés, conocí al que seguro ha sido, es y será la persona más influyente e importante de mi corta vida, por citar sólo un ejemplo. Ni que decir de los innumerables aspectos culturales que llegas a conocer, de gente nueva que aparece en el camino y de hechos que te hacen ser cada día un poco mejor. Así que en ese sentido, que como he dicho es el ÚNICO que importa, he salido victorioso como el que más.

Pero, claro, ¡me gustaría hablarlo ya de puta madre! Y siempre que veo a alguien que lo habla tan bien, no reparo en pensar si ha tenido facilidades, si ha tenido mucha suerte, si no se lo merece... este tipo de cosas. ¡Habla de puta madre y punto! En ese pensamiento ya lo englobo todo: que se ha esforzado el triple que yo, que sus padres lo han mandado a Japón casi sin quererlo... todo, así seguro que no fallo y soy justo. Creo que casi nadie hace este tipo de pensamientos. Es como si alguien me regala algo para mi cumpleaños. Por ejemplo, si veo que el regalo tiene pinta de ser caro, no puedo pensar «Ah, claro, es que tiene mucha pasta» o «Sí, es caro, pero no es tan original»; si el regalo parece barato, no puedo pensar lo contrario. Prefiero un pensamiento más abierto: sea el regalo que sea, nunca podré saber todo el esfuerzo que ha llegado a hacer esa persona. Quizá lo haya comprado de camino cuando venía a mi cumpleaños, quizá ha estado meses pensando en qué comprar o tropezándose con mil dificultades para adquirirlo. Hay que valorarlo como un todo, o por lo menos eso intento yo. De esta forma, aplicado al japonés de los demás, evito de manera natural pensamientos negativos tales como la envidia o el desconsuelo individual.

Hoy por hoy tengo ahorrado bastante para porder ir al menos un año por aquellas tierras. Y creo que me lo he ganado a base de bien. Nunca he tenido gran poder adquisitivo, pero todo lo he conseguido si realmente me lo he propuesto. Y esto no es una excepción.

También debo decir que lo que me impulsa a ir ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, pero siempre manteniendo una esencia. Por ejemplo, ahora acabo de conocer a una persona que me habla de Japón desde otro ángulo, por lo tanto intento beneficiarme de su experiencia, siempre de manera recíproca, o por lo menos esa es mi intención.

Creo que podría irme el año que viene. Bueno, por poder, seguró que puedo, en realidad ahora puedo en cualquier momento. Recuerdo que antes estas palabras eran más que utópicas. Sin embargo hay muchísimas razones que me dicen que es mejor que lo haga en dos años. Aunque todas ellas chocan con el "contra antes vayas mejor". Por el momento intento sacar algo de nota como buenamente puedo a la espera de recibir alguna beca el año que viene.

A veces me pregunto si los demás estudian japonés, o chino, por las mismas razones que yo. ¿Y qué razones son? Pues para llegar a experimentar grandes cosas, aunque para muchos "grandes cosas" significan hechos totalmente opuestos. Quizá muchos pensarían que mis objetivos son poco conformistas, simples e incluso insatisfactorios; para mí los suyos no son más que simples sudokus.

2009/11/10

#5 Calla, piensa y siente

No sé si será por el aumento de la velocidad de todo, pero hoy día permanecer un segundo de más en silencio queda raro, es anormal, es casi sinónimo de perder el tiempo. Pero los que pierden el tiempo son las cacatúas humanas. Quizá el hablar sin parar te dé un ritmo más versátil en el discurso, pero no deja de ser algo artificial, una velocidad de asociación de ideas que aprendes por costumbre. Algunos incluso pueden expresarse con gran elocuencia y capacidad persuasiva, casi ni se les nota, pero no dejan de emitir una información infiel a lo que realmente querrían expresar. Este hecho es muy molesto cuando sólo encontramos a dos personas. Si se produce un corto lapso de tiempo sin palabras, el charlatán sufre e intenta buscar a grandísima velocidad el mejor de los peores temas que tiene en mente, es decir, a los únicos que se puede acceder sin pensar. Además, cuando el número de personas aumenta, la vergüenza se multiplica exponencialmente por el número de personas en escena. En cuatro horas de fiesta con diez personas se hace imposible aguantar siquiere diez segundos de silencio, no vaya a ser que alguien se ofenda; y si eso ocurre, aparece la risa para expulsar esa impresión tan negativa. A veces me pregunto por qué la gente tiene miedo a sentir "algo".

2009/11/03

#4 ¿Reír es bueno o malo?

Lógicamente, bueno, ya que se trata de una autodefensa del cuerpo. A diario encontramos impresiones que caen directamente en el lado "positivo" y "negativo" de nuestro intelecto y éste no las puede asimilar armoniosamente, así pues acaba por arrojarlas en forma de risa. También puede suceder que recojamos demasiada energía, ya sea "positiva" o "negativa", de una impresión. Lo que hará la risa será expulsar toda esa energía superflua que hemos recibido.

En cuanto a las personas que parecen no reír, cabría diferenciar dos tipos. Por un lado, los que están completamente sumidos en energías negativas: la preocupación, el odio, la sospecha, el temor, etc.; por otro lado, los que no admiten emociones negativas fácilmente. Son los de este grupo los que me intrigan tanto; yo al menos los catalogaría de "únicos" y creo que nos pueden dar grandes pistas sobre su potencial. Así pues, la risa muestra de alguna manera síntomas de "debilidad", aunque este hecho no debe tomarse al pie de la letra en nuestra sociedad. El reír nos transmite tranquilidad y simpatía, ambas muy necesarias.

Por cierto, el bostezo tiene el efecto contrario: en lugar de expulsar lo sobrante, nos bombea energía. Es útil, por ejemplo, para cuando uno está cansado o simplemente su actividad mental es muy pobre. Cabe decir también, que tanto la risa como el bostezo pertenecen más a nuestro centro motor e instintivo que no al intelectual, de ahí que sean tan contagiosos.

#3 Una decisión difícilmente fácil

Imagina que tienes que resolver una decisión importantísima. Imagina también que no dispones de mucho tiempo. Añade que tal decisión se compone de sólo dos opciones. Si a ello le sumas que tal decisión podría causar grandes beneficios, pero también acarrear serios problemas, empiezas a sudar. Pues bien, ahora realmente imagina. Imagina que cada día encuentras mil señales que dicen que escojas una de esas dos opciones en específico: llámale A. Ves as por todos lados, cada vez de mayor tamaño, todo lo relacionado con A aparece de golpe, cada vez parece más evidente que tienes que elegir la A. Tanto, que tienes que hacer un gran esfuerzo para recordar por qué B era la opción correcta. Incluso cuando lo consigues, no es por más de unos segunos; la opción A es tan presente que la eclipsa, y encima con razones innegables.

Eso es lo que me pasa ahora. Y no lo diría si no fuera importante. No sé cuál es mejor, y el ver que en cada instante percibo hechos que me dicen que A es mejor, lejos de ponermelo fácil, me lo complica todo un poco más. "El tiempo dirá" dicen muchos; yo digo que lo digo yo.

#2 Sobre el imperialismo

Hoy en clase se han dado algunos detalles de cómo se ha justificado el imperialismo o capitalismo a lo largo del tiempo. Para ello se adaptaron primeramente la animal teoría de Darwin y la racista de Gobineau; más tarde surgieron otros críticos tales como Hobson. Éste venía a decir que el imperialisno proviene de un desequilibrio interno de los países ricos causado por un exceso de capital y una poca capacidad de consumo, lo que hace que este país necesite exportar desequilibrando, así, a los demás. Luego, un tal Schumpeter, complementaba la teoría diciendo que una vez se produce dicho desequilibrio, forzosamente los demás países lo tienen que imitar.

Entonces ¿qué se nos quiere hacer entender?, ¿qué todo fue culpa de la Gran Bretaña?, ¿que vivimos en un mundo en el que todos hacemos lo que no querríamos hacer?, ¿que no hay forma de luchar contra ello? Por favor... Pero bueno, ante la gran indiferencia, nos la han pegado. Cuando los británicos comenzaron con el capitalismo, ¿qué maldita necesidad tenían todos los demás de copiarles? Dicen que la competitividad. Que me digan eso qué es, porque a mí no acaba de entrarme. La India no tuvo más remedio que dejarse conquistar por los británicos para que éstos pudieran ser "competentes". ¿Competentes en qué sentido? En la India no se pasaba hambre hasta la invasión, no tenían ninguna necesidad de competir con nadie, no tenían necesidad de arruinar a los demás. Así pues, desde la ignorancia, no me equivocaría en decir que ese fatal proceso lo originaron unos locos con poder, y de ahí estira del hilo hasta hoy. Y digo locos y no malvados porque en realidad todo el mundo hace lo que piensa que es correcto; no hay nadie que haga las cosas mal a propósito; para algunos hacer el mal es "su" bien. Para mí, el terrorismo es lo mismo. Cómo luchar contra él es la pregunta que todo el mundo se hace. Mi pregunta ahora es: ¿por qué todo el mundo copió el capitalismo casi automáticamente y no así el terrorismo? Creo que es así porque algunos piensan que éste último tiene solución, y ésta no pasa por hacerse terrorista.

Los animales no presentan moral, ni tampoco les hace falta. Podríamos decir que viven en una socidad "perfecta", como las hormigas o las abejas. En cuanto entra el raciocinio en escena todo se complica. En la obra siembre aparecen héroes y antihéroes. No puedes evitarlo, pagas tu entrada para verlo todo, no lo que tú decides. En la mayoría de finales, el héroe derrota a su enemigo y santas pascuas; en algunos pocos, acaba en tragedia; en muchos menos se intenta corregir al malvado, aprender de sus errores, y vacunarte contra ellos. Claro, eso cuesta un esfuerzo y nos da pereza. A ver si todo va a ser causa de la pereza a mejorar... Mmmmm venga va, lo confirmo.

2009/11/02

#1 Crimen en las aulas

Ha pasado hoy mismo, en clase de japonés. Por suerte salí con vida.

Hoy era el primer día de A. como nuestro profe de japonés. Las primeras impresiones fueron que era un tío bastante joven, trabajador y simpático. Y de hecho, ahora, varias horas después, lo debe seguir siendo. El problema es que esas buenas sensaciones desaparecieron de la mente de casi todos al poco de empezar la clase. A. parecía algo nervioso, un tanto desubicado en cuanto a la materia a tratar, le faltaba saliva, dudaba al escribir en japonés en la pizarra. No era el mejor día de A. Además, su nivel de japonés no era ni mucho menos elevado; al menos un par de alumnos de clase le superan, y me preguntaba que cómo podía ser aquello. Muchos se aburrían tanto que miraban a la nada, otros se comían las uñas, algunos casi se dormían: era lunes. Sin embargo este grupo nada tenía de malvado. Paralelamente, la Vanidad se manifestó en contra del profesor A.. Este grupo de depravados observaban al profesor como si de su propia presa se tratara. Cuando cometía algún error en los trazos a la hora de escribir, éste ya tenía varios puñales incrustados en la espalda. Estos mismos ya sabían todo lo que se iba a explicar incluso antes de ser explicado. En definitiva, en lugar de ayudar de alguna forma con algo de humanidad, lo que han hecho no es otra cosa que cargarse a su propio profesor. Algunos allí presentes no se merecen que les dirija la palabra en sus vidas, pero no puedo hacerles eso, no me entenderían nunca. Quizá A. ya sabía que tenía que ponerse bastante las pilas para organizar la clase, pero lo que nunca hubiera imaginado es que ése no sería ni mucho menos su mayor obstáculo.

Sinceramente, en el momento en que empiezas a dudar de tu maestro, lo mejor es dejarlo y seguir por otro camino. Nada aprenderás si te crees superior a él. Y si continuas yendo a sus charlas con esa condición, el tonto eres tú por perder el tiempo inútilmente.

En medio del sueño (el que se dormía era yo XD) me prometí sin más que en medio de aquella sesión tan aburrida debía hallar cosas positivas. Y, a pesar de que a priori se tratara de una quimera, os puedo asegurar que las encontré fácilmente.

2009/11/01

#0 Saludos de nuevo~

Empiezo un nuevo blog, que no sé hasta cuándo durará, pero últimamente he recibido una serie de "choques" para que así sea. Hace dos días maldecía el tener blog; ahora suspiro que la vida me llene de anécdotas para alimentarlo, aunque claro, siempre que pasen por "mi filtro" XDDD Quizá pudiera haber llenado mis anteriores blogs con mil entradas que muchos habrían catalogado de interesantes o anecdóticas; por suerte o por desgracia (bueno, por ambas) yo soy así. Últimamente pienso que debo empezar por expresarme de la forma que los demás quieren oír, y no tanto de la que yo quiero que me escuchen. No puedo ensimismarme tanto, porque ya lo estoy pagando.

También creo que últimamente estoy fijándome mucho más en hechos y comportamientos en los que antes no reparaba para nada; sin embargo, ahora los puedo analizar de forma distinta, puede que de forma más humilde e intentando analizar la esencia. Aunque la verdad es que esto también choca mucho con la forma de ser de la mayoría, y tengo algo de miedo a quedarme rezagado y tener que ir a remolque. En fin.

En cuanto al título del blog, lo he expresado en japonés no por parecer más cool, sino porque no encontraba la expresión adecuada en castellano, y si la hay, quedaría fatal XD Viene a ser algo así como: cuando estamos juntos (quien sea), sólo me ves de la forma en que sólo tú me puedes ver, y no de otra, es decir, que soy exclusivo para ti XDDD (¿veis que poner todo eso como título queda fatal? XD) La verdad es que en definitiva no deja der ser un "¡Bienvenido!" En cuando a la foto del banner, decir que ése soy yo, algo así como una máquina llena de dudas XDDDDDDD